martes, 28 de diciembre de 2010

UN MAL TÉRMINO

Hace algunos años escribí un artículo titulado “¿Un buen inicio?” . Para ser más exacto, hace tres años. Decidí ponerle ese título porque recién empezaba a ejercer mi carrera como profesor de Educación básica; pero lo hacía en pregunta porque dudaba que ese inicio haya sido bueno.
Hoy, después de tres años, escribo este artículo con un título aseverativo “Un mal término” porque en este trienio he ido pasando por experiencias de ejercicio docente cada vez más funestas y degradantes en colegios “particulares”, como dijo el padre Juan Dumont Chauffour en la homilía por el Día del Maestro en el 2 008: “colegios particulares de mala muerte”.

En aquel artículo reflexioné sobre la pedagogía porque al encontrarme con la realidad del primer colegio particular en el que trabajé en Comas, me di cuenta que para ejercerlo no se necesitaba haber estudiado tantos años y que nada de lo aprendido se aplicaba. Era un sistema tradicional y hasta retrógrado. Me cuestionaba cómo los padres de familia pueden consentir tal estafa. Pero en el balance general de estos tres años calificaría a ese colegio como “regular” porque no era el caos total y no era improvisado del todo. Por eso, quería recordar y recordarme sobre la importancia de la ciencia que debería guiar mi labor profesional.

Al año siguiente, salí de ese colegio tras una mejor oferta económica; pero, también, tras la ilusión que eso signifique una mejora en las condiciones educativas. Parecía así, pero al transcurrir los meses me di cuenta que todo era igual, o quizá, hasta peor. Sin embargo, esta experiencia me permitió darme cuenta de otra cosa más sobre la realidad de los “colegios particulares” de esta clase: lo importante es que los padres de familia paguen la pensión y tratar de mantenerlos a toda costa en el colegio; al costo de consentir malcriadeces, arreglo de notas, etc.

En mi tercer año, migré a otro colegio, no tan ilusionado, pero sí con una esperanza. Sin embargo, fue peor, Ahí me di cuenta del extremo de la “realidad educativa del país”. Se hacen colegios con tanta facilidad como vender chicha en La Parada ¡sorprendente! Este colegio funcionaba en un local alquilado, además, resolución alquilada y había sido el fruto del cisma de otro colegio que el coordinador por “desacuerdos” se salió en pleno año escolar. Lo más terrible vino cuando llegaron nuevos “desacuerdos” y se da la ruptura nuevamente al mismo estilo: abre su colegio nuevo en pleno año escolar, se va con un grupo de alumnos, alquilan un local, etc. Pero… ¿cuáles fueron los desacuerdos? ¿Pedagógicos? ¿Didácticos? ¿Económicos?... Por lo que pude percibir, caprichos antojadizos de una educación relajada donde los alumnos hacen lo que se les da gana: no estudiar y salir con notas exitosas, es más, hasta con diplomas. He ahí el secreto de tantos seguidores cada vez que sale de un colegio y funda otro.
Me pregunto, nuevamente, ¿dónde está la UGEL en medio de todo este caos educativo?, ¿quiénes son los más perjudicados y quiénes los cómplices? Justamente, en esta última interrogante pongo en tela de juicio el papel de los padres de familia quienes son los que pagan, por lo visto, no por una buena educación, sino por una libreta “azul”. Todo por unos cuantos soles, aunque algunos ni pagan.
En este artículo no reflexioné sobre pedagogía porque, en la realidad, nada de eso sirve ni se aplica en muchos colegios por una sencilla razón: cualquiera se puede parar al frente de un grupo de niños o jóvenes y será buen profesor si los tiene calladitos y llenando el cuaderno, lo demás no importa. En todo caso, los niños y jóvenes de este sistema se dan cuenta donde y con quien lo pueden pasar bien sin tener que estudiar y sacando buenas notas.
Como contaba, con la salida del coordinador con un numeroso grupo de alumnos fui testigo cómo el colegio se fue despedazando ante mis ojos, y con ello, también, fui testigo cómo mi carrera, ilusiones y esperanzas de ser un aporte como profesor se fueron cayendo y, más aun, cómo la educación peruana se venía abajo. Finalmente, no sé si me quedé con el grupo correcto, creo que a los otros no les fue tan mal, al menos tenían alumnos, razón de ser de un profesor.
Lic. Henry Antonio VILLENA CACHIQUE

domingo, 18 de abril de 2010

DÍA DEL IDIOMA ESPAÑOL: “CASTELLANO LATINOAMERICANO. EL ESPAÑOL QUE HABLA EL MUNDO”

El castellano o español nació entre el sur de las montañas de Cantabria y norte de Burgos en el condado medieval de Castilla, desde donde se extendió. A este lugar se le llamaba Castilla porque era una zona de castillos que posteriormente se convirtió en el Reino de Castilla.


A los lugareños se les decía “castellanos”, así como a su lengua. Esta lengua se extendió cada vez más y frente a otras lenguas se transformó en la lengua oficial del Reino de España. De ahí que también se le llame “idioma español”. Finalmente, se extendió a América y a las demás colonias españolas a partir de finales del siglo XV.


En América, se ha preferido usar el término de “castellano” en vez de “español” porque es más específico respecto a la identidad de nuestra lengua; debido a que en España se hablan varias lenguas. Además ya no pertenecemos ni somos parte del Reino de España.


El castellano en América, después de más de 500 años, ha cobrado matices propios en lexicografía, fonética, etc.; por lo que nos referimos a él como el “Castellano Latinoamericano”, diferenciándolo del “Castellano español”. Esto no significa que sea otra lengua sino que siendo la misma lengua se ha convertido en parte de la identidad del pueblo latinoamericano y lo reconocemos como tal.


Actualmente, el castellano es la lengua oficial de más de 15 países en América y ha dado al mundo grandes exponentes en este continente, tales como: Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, César Vallejo, etc.


Cada 23 de abril, al rendirle un homenaje a la lengua castellana, ya no es solo recordar a Don Miguel de Cervantes Saavedra con “El Quijote de la Mancha”, sino, también, al inmenso pueblo hispanoamericano que siente, piensa y se expresa en castellano.


¡VIVA LA LENGUA CASTELLANA!


¡VIVA EL CASTELLANO LATINOAMERICANO!
Lic. Henry Antonio VILLENA CACHIQUE

martes, 12 de enero de 2010

MADRE DE DIOS, RUEGA POR NOSOTROS



Lic. Henry Antonio Villena Cachique

A María, la madre de Jesús, le atribuimos el título de “Madre de Dios”, porque, nosotros los cristianos, creemos que Jesús es Dios. Él es la segunda persona de la Santísima Trinidad. Por lo tanto, María queda colocada como “Madre de Dios”. Esto puede causarnos confusiones, especialmente por aquellos que quieren sembrar dudas y nos afirman que si María es madre de Dios entonces es más que Dios. De ninguna manera, el título de “Madre de Dios” es un privilegio que el Señor ha concedido a aquella que generosamente aceptó ser la madre del Salvador (véase Lc. 1, 38) y la comunidad cristiana desde los primeros siglos lo ha reconocido así, siendo la más antigua de las fiestas marianas y que después del Concilio Vaticano II (1962-1965) se celebra el 01 de enero, justo cuando comenzamos el año porque ella, siendo la puerta de la salvación, es también la puerta de cada año que iniciamos.

Desde el año 1967 cada 01 de enero, junto con la solemnidad de “Santa María, Madre de Dios”, se celebra la “Jornada Mundial de la Paz” que es un día donde se nos invita a reflexionar sobre la importancia de una vida y una convivencia pacífica reflexionando especialmente en aquello que aún nos falta para conseguirla. Se ha escogido este día porque María al darnos a Jesús nos ha traído “la paz”: ¡Cristo es nuestra paz! Este año 2010 el Papa Benedicto XVI nos invita a proteger la naturaleza como creación de Dios que se ve amenazada por el cambio climático y la irresponsabilidad política y social para enfrentar el problema. Esta reflexión, el Papa, lo resume en el tema “Si quieres promover la paz, protege la creación”. (Véase http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/peace/documents/hf_ben-xvi_mes_20091208_xliii-world-day-peace_sp.html)

Celebrar a Santa María como “Madre de Dios”, es una invitación a sentirnos “hijos de María” como así lo quiso el Señor Jesús en el calvario (véase Jn. 19, 26-27). Además, como ella, ser portadora de paz en un mundo que no conoce, en algunos contextos, más que violencia, explotación de los necesitados y de la naturaleza, y la injusticia de los más pobres. Todo ello no es ajeno a nosotros; por eso, en este año que se inicia, miremos a María y sintámonos sus hijos en espíritu y verdad y, así como ella, sigamos tras los pasos de Jesús con la oración, el amor y la entrega por la causa del Reino de Dios que es la paz. Como en Éfeso en el año 431, no olvidemos repetir siempre las palabras con las que la comunidad cristiana recibió la declaración “Santa María, Madre de Dios” que es muy conocida por todos y dice:
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora
de nuestra muerte.
Amén.