sábado, 3 de diciembre de 2016

EL FINAL DE UNA ETAPA

¡Paz y bien!, Hermana Directora, profesores, compañeros y padres de familia de la Pre-promoción, y compañeros de la Promoción 2016.
Yo, en representación de los Hijos de la misericordia de Dios, me presento ante ustedes para dirigirles unas sencillas palabras.
En primer lugar, está nuestra gratitud a nuestros compañeros y sus padres, quienes han hecho posible esta agradable celebración de despedida de la Institución educativa que nos acogió para educarnos como cristianos y ciudadanos bajo el Patronato de María Inmaculada y como paradigma de vida al poverello de A

sís.
Luego, nuestro enorme agradecimiento a nuestros maestros quienes con paciencia y entrega se convirtieron en estos años en nuestros segundos padres, y aquí, quiero incluir a nuestras Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, quienes con su vida nos han demostrado su fortaleza y consagración por una educación basada en los valores mariano-franciscanos. Gracias Hermanas, por darnos un colegio bonito, que pretende ser el mejor a nivel de infraestructura para que tengamos todas las oportunidades que el mundo moderno ofrece aquí en Juanjuí y en cualquier parte, no tenemos nada que envidiar a otros colegios. Por ello, imploro a mis compañeros de generaciones venideras que sean dignos estudiantes y se pongan a la altura de un colegio tan prestigioso.
Cinco años de secundaria, unos más, otros menos. Pero al fin y al cabo, una experiencia de compañerismo, de amistad, de estudio, de solidaridad, y en nuestro caso, de misericordia. Un privilegio tan grande que haya sido un Año jubilar, que pocas veces en la historia se vive. Esto trae a mi recuerdo nuestra peregrinación a la Puerta Santa. Caminamos, porque esa es la vida, caminar hacia la realización de nuestros sueños, de nuestras metas. El mayor sueño y la mayor meta es estar en paz consigo mismo, con los demás y, por supuesto, con Dios, puerta y camino de nuestra vida.
Muchas cosas atraviesan por mi mente al ver a mis compañeros, mis amigos, entre travesuras y complicidades, estudios y sacrificios, quiero implorarles que sean los mejores porque nos dieron lo mejor que, aunque no lo entandamos muy bien, ha sido lo mejor y un día lo entenderemos. Somos el rostro de un colegio emblemático y que María, nuestra madre, sea siempre nuestra protectora.
Finalmente, ustedes, compañeros de la Pre-promoción, sean mejores que nosotros, perdonen por los malos ejemplos que les hemos dado. Solo quédense con los modelos positivos que les demostramos. Hay que amar al colegio, porque eso es amarnos a nosotros mismos, ya que nosotros somos el colegio “La Inmaculada”.

¡Si somos hijos de María Inmaculada!... Gracias.

(Discurso leído por el estudiante Martín Frank Arnold PINEDO ESTRELLA y redactado por Henry Antonio VILLENA CACHIQUE)

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