viernes, 23 de diciembre de 2016

MENSAJE A LA PROMOCIÓN “HIJOS DE LA MISERICORDIA DE DIOS” CON OCASIÓN DE LA CLAUSURA DEL AÑO ESCOLAR 2016

CAMINA HACIA EL BIEN Y BUSCA LA PAZ
Henry Antonio VILLENA CACHIQUE
Queridos jóvenes:
1. El jueves 01 de marzo de 2012, ingresé al aula de 1° “E” siendo los primeros rostros que vi, los de Piero Sandro y Michael Cristopher. Allí, había sido designado como tutor. Este año, el lunes 14 de marzo, se me había dado el aula de 5° “C”. Aunque han pasado cinco años, recuerdo con nitidez ambos sucesos como si hubiesen sido un día después del otro. Esto ha marcado profundamente mi vida como maestro: es la primera vez, como profesional, que acompaño estudiantes de manera continua. Este es el fundamento de un profundo cariño que siento por ustedes.
2. Aunque, quizá no sea el más indicado, me siento insondablemente honrado de dirigirme a ustedes en representación de los profesores Tutores de Quinto: Christian Espinoza López, Natividad Rodríguez Isminio, Nirvana Rengifo Dávila y quien les habla, Henry Antonio Villena Cachique. La profesora Natividad ininterrumpidamente ha estado con ustedes en el área de Inglés. La profesora Nirvana les guarda un especial cariño porque también los ha visto crecer desde el 2013 cuando fue su Auxiliar. No menos, el profesor Christian quien ha llegado este año a asumir este reto y lo ha hecho con el corazón en la mano.
3. Muchos comenzaron este camino, quizá los extrañemos y ahora los estemos echando de menos, ustedes mejor que yo lo deben saber. Pero cada uno ha trazado el destino de su vida con sus decisiones. Así es la vida, tomamos decisiones para vivir. No vivimos sin decisiones, y deben ser responsables al tomarlas porque marcarán sus vidas para siempre. No se trata de suerte, ni de destino, sino de reflexionar y escuchar los sabios consejos. Primero los de sus padres, jóvenes, sus padres deben ser sus primeros consejeros porque los aman. Prueba de su amor hacia ustedes es la vida que les han regalado, su manutención en todos estos años de etapa escolar y la hermosa fiesta promocional que tuvieron, del que he sido testigo que ha costado mucho sacrificio, no solo económico, sino de esfuerzo.
4. Por medio de ustedes, quiero pedir perdón a sus padres, si no hemos dado lo mejor de nuestra profesión, pero les exhorta a recordar que sus primeros educadores han sido sus padres, aunque nosotros hemos estudiado para educarlos, nuestra función está en reforzar las bases que han cimentado en ustedes, pero, en algunos casos, nos han puesto un reto grande. Así, me entristece recordar que el día de la fiesta promocional, después de cinco años en la secundaria, he conocido a algunos de sus padres de familia.
5. Finalmente, no olviden los valores que en esta Institución, a través de las Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, les hemos transmitido. Jóvenes, ustedes tienen que tener como lumbrera a nuestro Padre San Francisco, quien fue un hombre que no se conformó con la sociedad que le tocó vivir porque se dio cuenta que muchas cosas no marchaban bien, no estaban bien y él quiso hacer algo diferente. Jóvenes, no se conformen ni se adapten a un mundo que no marcha bien, que no está bien. Dense cuenta y hagan algo diferente construyendo una sociedad que camina hacia el BIEN y busca la PAZ desde lo que quieran ser, ya como profesionales, ya como padres o madres de familia, ya como empleados, etcétera. Todo aporta y contribuye.
6. Le pido a Dios y a María Inmaculada, que los cuide siempre, que logren sus anhelos, los tenga con salud y les dé la sabiduría para tomar las mejores decisiones y aprovechar las buenas oportunidades que la vida les presente.
Un carísimo abrazo a cada uno de ustedes, Hijos e Hijas de la Misericordia de Dios.
Juanjuí-Perú, 23 de diciembre de 2016






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